Aportes desde la Mesa de Diálogo ALAFAL – El Comercio
Lima, octubre de 2025
La reciente Mesa de Diálogo ha puesto en relieve el estado de la salud mental en el Perú, consolidando un llamado urgente a priorizarla como deuda pendiente del sistema y a lograr una atención integral en el país. La pandemia reciente dejó al descubierto muchas brechas, aunque se evidencian esfuerzos para mejorar la cobertura y la cartera terapéutica. Estos fueron los 10 puntos más relevantes discutidos:
- La salud mental debe convertirse en una prioridad nacional con enfoque preventivo.
La salud mental debe dejar de ser una deuda pendiente del sistema. Debe convertirse en una prioridad nacional, dándole un enfoque preventivo comunitario y sostenible en el tiempo. La salud mental es parte integral de la salud pública.
- La prevalencia de trastornos mentales y los indicadores de riesgo son altos.
La prevalencia de vida (haber sufrido algún trastorno) alcanza el 30.9%, equivalente a más de 5.1 millones de personas. Se registran cifras elevadas en trastornos afectivos (12.8%), de ansiedad (10%), y un 9.5% de la población ha manifestado pensamiento suicida. Además, el 50% de la población sufre violencia doméstica, y el 23.8% tiene antecedentes de maltrato y abuso infantil.
- El modelo de atención ha migrado hacia la comunidad.
Se ha implementado un modelo de atención comunitario, basado en las leyes 29889 y 3947, dejando de lado la preferencia por hospitales psiquiátricos. Esto ha permitido la implementación de 293 Centros de Salud Mental Comunitarios, 52 Unidades de Hospitalización en Salud Mental y Adicciones en hospitales generales, y 94 Hogares Protegidos.
- El estigma es la principal barrera para el acceso a la atención temprana.
El estigma y las barreras socioculturales siguen siendo problemas importantes, dificultando el acceso, especialmente en la población joven y en mujeres. Combatir el estigma es una tarea cultural y una estrategia de salud pública que requiere la participación de todos los actores para construir una nueva cultura de cuidado emocional.
- Persisten las brechas en financiamiento, recurso humano y acceso territorial.
El presupuesto para salud mental no alcanza aún el 3% del sector salud, cuando las recomendaciones internacionales sugieren entre 5% y 7%. La mayoría de psiquiatras y psicólogos clínicos se concentran en Lima, y las zonas de sierra y selva siguen siendo poco beneficiadas. El acceso en zonas rurales (13.6%) es significativamente menor que en zonas urbanas (25.9%).
- La detección temprana se basa en la identificación de «signos vitales psiquiátricos».
Es fundamental detectar tempranamente las señales de alerta, como la disminución de la capacidad de disfrutar (anhedonia), las alteraciones en el patrón de sueño (insomnio o hipersomnia diurna), la disminución o aumento anormal de energía, la irritabilidad, la falta de concentración y la tendencia al aislamiento.
- Han surgido nuevos retos de prevención, como el «pantallismo» y el inicio temprano en drogas.
Los estudios recientes revelan que el consumo de cigarrillos electrónicos ha superado al tabaco en escolares. Además, el «pantallismo» (abuso o dependencia a las pantallas) afecta a un alto porcentaje de jóvenes (23-24% antes de la pandemia), lo que genera riesgo de depresión, ansiedad y problemas académicos. El inicio en drogas (alcohol, marihuana) se ha adelantado a los 13 años.
- La articulación intersectorial es esencial para la prevención y sostenibilidad.
Se requiere la institucionalización del compromiso de diversos ministerios (Salud, Educación, Justicia, Trabajo) y la sociedad civil. El Estado ha implementado el «Plan de Salud Mental en tu Colegio» y está trabajando en la inclusión de cursos de salud mental en la malla curricular desde la niñez.
- La industria farmacéutica ética apoya la accesibilidad y el fortalecimiento de capacidades.
El gremio está comprometido con la producción y distribución de psicofármacos seguros y eficaces. El Seguro Integral de Salud (SIS) cubre totalmente 25 productos, incluyendo antipsicóticos y antidepresivos, garantizando el acceso sin gasto de bolsillo a medicamentos de última generación para casos complejos. La industria también colabora en la capacitación descentralizada de profesionales.
- Fortalecer la familia y la comunidad es clave para una cultura de cuidado emocional.
Es necesario trabajar con las familias, priorizando el enfoque afectivo y la desnormalización de la violencia doméstica. Las asociaciones de base (comedores, ollas comunes) y los programas artísticos (como Sinfonía del Perú) actúan como agentes preventivos de salud mental, demostrando que el contacto humano y el servicio al otro son parte fundamental de la terapia y la prevención.
